Revista de Humanidades y Ciencias Sociales

Al Irfan es una Revista científica de periodicidad anual fundada en 2014 en el IEHL. Publica trabajos de carácter disciplinar, pluridisciplinar e interdisciplinar, enfatizando la exploración de los mundos hispánico y luso y sus intersecciones, en sus dimensiones históricas, culturales, sociológicas, políticas y económicas.

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Mourad Zarrouk, Clemente Cerdeira: intérprete, diplomático y espía al servicio de la Segunda República, Madrid, Reus, 2017

Clemente Cerdeira: Intérprete, diplomático y espía al servicio de la Segunda República, es una obra biográfica publicada recientemente por Mourad Zarrouk, profesor de la Universidad Hassan II de Casablanca y especialista en historia de la traducción y del colonialismo. Es precisamente en esta biografía donde desembocan las dos áreas de investigación del autor. Se trata de una obra que rescata del olvido a un traductor e intérprete español que se sumergiría en el mundo del espionaje en la época convulsa del protectorado español y francés en Marruecos. Le hemos preguntado al autor qué hay de atractivo en la historia de este personaje que le ha llevado a dedicar 18 años de investigación en los archivos diplomáticos y familiares.

El porqué de una biografía

Tras la publicación de la biografía histórica de Clemente Cerdeira, muchos amigos y compañeros de las dos orillas me preguntaron por el motivo que me llevó a dedicar muchos años de investigación a un personaje de segundo plano. No era fácil contestar a esta pregunta. La recopilación de documentos me llevó a muchos archivos: el AGA de Alcalá de Henares, el MAEC de Madrid, el Quai D’Orsay de París y de Nantes, pero hay un viaje que recuerdo con especial cariño. Se trata de un largo paseo por Niza que me llevó al Foyer du Jeune Homme dónde estaba alojado Clemente Cerdeira en sus últimos días durante la primavera del año 1941, el hospital donde se apagó para siempre y el cementerio donde yace. Esta fase de la “investigación” era prescindible, pero quería palpar el desenlace de una trayectoria que estaba reconstruyendo. Este deseo sólo se explica por la pasión por el tema de trabajo. Esto es, la única palabra que resume elocuentemente la respuesta a esta pregunta es pasión. Por esta razón, voy a describir aquel memorable paseo por Niza antes de resumir sucintamente la biografía de Clemente Cerdeira.

Habían transcurrido catorce años desde que empecé a reconstruir la trayectoria de Clemente Cerdeira documento por documento, foto por foto. Había que desempolvorar cajas y legajos para que tuviera entre mis manos la vida de un “simple intérprete”. Me dejé llevar por la aventura viajando de un lado a otro intentando llegar a los confines más perdidos de la vida de un hombre que no pasó nunca a la primera fila de la historia. Llegué exhausto aquella tarde de febrero del 2012 a la discreta casa situada en l’Avenue de la Voie Romaine en Niza. En el acta de defunción solicitada pocas horas antes, ante la gran sorpresa del funcionario del Ayuntamiento de Niza, figuraba que Clemente Cerdeira había fallecido en el número 46 el 4 de mayo de 1941. No hacía falta llamar a la puerta. El coche aparcado en el garaje, las bicicletas de los niños y el perro desconfiado eran una prueba más de que aquel chalet discreto no tenía nada que ver con Hospital Pasteur que quedaba un poco más abajo. Los números asignados a los edificios fueron modificados.

La situación era muy difícil. La Segunda Guerra Mundial estaba devastando Europa y los nazis se habían adueñado de Francia. Dos años antes, Franco había acabado con la Segunda República en España. Lejos quedaban los recuerdos del protectorado español en el norte de Marruecos y de los cómodos despachos de la Dirección General de Colonias y Marruecos en Madrid. De Clemente Cerdeira sólo quedaba el padre ansioso de reencontrar su familia, la familia del “traidor”, del “rojo” del “masón” que estaba dispuesto a aliarse con los “moros” para abortar el alzamiento de Franco unos cinco años antes.

Queda una última cosa, localizar la tumba de Clemente Cerdeira. En el cementerio de la Caucade no están acostumbrados a tratar con nostálgicos, pero aun así no les faltaba ningún dato:

  • Los restos del señor Cerdeira fueron trasladados, más o menos en el año 1946 a un osario porque, aparentemente, no disponía de medios para tener una tumba. Lo siento señor.

Parece que el anonimato que planeó sobre la vida de Cerdeira –en contra de su voluntad– insistió en perseguirle, literalmente, hasta la tumba. Los últimos días de Clemente Cerdeira los dedicó a las gestiones con las autoridades francesas en Marruecos y los pocos contactos que le quedaron en España y en el norte de Marruecos para poder reunirse en Casablanca con su familia, asignada a arresto domiciliario en Ceuta. A nadie le interesaba ayudar a un hombre con una inteligencia irritante, un hombre que suscitaba la desconfianza de todos, empezando por los franceses. Sus actividades estaban sometidas a un control férreo, prueba de ello la cantidad de informes que recogían todo tipo de datos sobre sus movimientos en la zona del protectorado, en Tánger y en el Marruecos francés. Como no, si este intérprete participaba en las negociaciones con Raisuni, espiaba a los nacionalistas marroquíes y a los mismos franceses, controlaba la prensa árabe antes de procurar propinar un golpe letal a la retaguardia del bando nacional en el norte de Marruecos en 1936. La muerte se anticipó al último deseo de Clemente Cerdeira y puso el punto final a una vida intensa y bastante ajetreada.

Los acontecimientos relatados en esta biografía se desarrollan a lo largo de 36 años, desde la incorporación de Cerdeira en la administración hasta su fallecimiento. Las tres décadas y media que cubre esta biografía fueron muy intensas y conocieron acontecimientos determinantes tanto para Marruecos como para España.

Hacia el año 1905 un joven truchimán de árabe fue reclutado por la Legación de España en Tánger. Clemente Cerdeira y Fernández formaba parte de un reducido grupo de intérpretes de árabe necesarios para allanar el camino al protectorado español en Marruecos a partir de 1912. A diferencia de sus compañeros el joven intérprete demostró una curiosidad insaciable por los asuntos políticos del protectorado. Tardó poco en convertirse en el negociador principal con Raisuni, a veces amigo, otras veces enemigo de España. A mediados de los años veinte, Cerdeira descubre la complejidad del proyecto colonial francés en Marruecos gracias a su asistencia a los cursos que se impartían en el Institut des Hautes Etudes Marocaines. Este colonialismo estructural con objetivos a largo plazo, animó a Cerdeira a profundizar sus estudios sobre el derecho musulmán, especialmente la institución Habús. Su estancia en la capital del protectorado francés fue una ocasión propicia para recopilar información valiosa que puso a la disposición de la Alta Comisaría de Tetuán. El intérprete ya tenía un pie en el mundo del espionaje.

La lucha contra el nacionalismo marroquí, tras el advenimiento de la Segunda República, permitió a Cerdeira desarrollar sus habilidades en el ámbito de la inteligencia. La persecución de los nacionalistas fue una ocasión para descubrir la complejidad de la resistencia política contra el colonialismo franco español. El traslado de Cerdeira a Madrid lo situó ante la perspectiva del estudio de las tendencias del nacionalismo desde la Dirección de Marruecos y Colonias sin dejar de participar directamente en la contención del mismo. Su designación en la Legación de España en El Cairo tenía como objetivo neutralizar la propaganda de los jóvenes nacionalistas marroquíes.

El desencadenamiento de la Guerra Civil puso a Cerdeira en el primer plano en aquel escenario desolador. En los primeros meses de la contienda intentó sublevar las tribus del norte de Marruecos para que atacaran la retaguardia de Franco. Desde su cargo en los consulados de España en Casablanca y en Rabat procuró aliarse con los nacionalistas de la zona francesa para sublevar la zona española. El fracaso de estos intentos y las discrepancias con los anarquistas de Casablanca le llevó a trabajar a las órdenes de Pablo de Azcárate en Inglaterra haciéndose cargo del consulado de Newcastel y de Liverpool. Allí se involucró en una lucha sin cuartel contra los diplomáticos españoles desafectos a la República y procuró organizar la ayuda humanitaria destinada a la zona republicana. Tras la victoria final del franquismo, Cerdeira se trasladó a París dónde le sorprendió la ocupación nazi. En 1941 murió en Niza sin cumplir su último deseo: volver a ver a su mujer y a sus hijos tomados como rehenes por las autoridades del nuevo régimen en España.