Revista de Humanidades y Ciencias Sociales

Al Irfan es una Revista científica de periodicidad anual fundada en 2014 en el IEHL. Publica trabajos de carácter disciplinar, pluridisciplinar e interdisciplinar, enfatizando la exploración de los mundos hispánico y luso y sus intersecciones, en sus dimensiones históricas, culturales, sociológicas, políticas y económicas.

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Waleed Saleh Al Khalifa, Librepensamiento e islam, Valencia, Tirant Humanidades, 2016, 336 pp.

Rachida El Alj
Instituto de Estudios Hispano-Lusos, Marruecos

Partiendo del conocimiento previo de la historia de las ideas dentro del mundo musulmán –pues el autor es un intelectual de origen y crianza iraquíes–, Librepensamiento e islam es una obra que reanuda el discurso de las compatibilidades que siempre han existido (aun sin ser del todo admitidas) entre el islam como religión y las manifestaciones libres del pensamiento, ya sea en su dimensión filosófica, teológica, artística o literaria. En sus páginas, Waleed Saleh hace un recorrido a través de las tendencias de la cultura islámica a lo largo de la historia, se detiene ante sus rasgos peculiares y focaliza sus contribuciones en los distintos campos del conocimiento, indicando las corrientes dominantes, las distintas escuelas religiosas, sus líneas doctrinales y sus personalidades más destacadas.

La obra arranca en la escuela Mu’tazili (siglo VIII), que defendía el libre albedrío, la responsabilidad del individuo y el racionalismo como criterio en la búsqueda de la verdad. Explora también el caso Ijwān aṣ-Ṣafā’ (Hermanos de la Pureza), poniendo de relieve su pensamiento y sus distintas características. Más adelante, presenta al resto de librepensadores musulmanes tradicionales que defendían el recurso al raciocinio; continúa con los intelectuales del Renacimiento árabe (al-Nahḍa), y termina en los pensadores contemporáneos que abogan por la libertad y la laicidad en el mundo musulmán. A modo de síntesis, la obra concluye con una visión crítica de la experiencia de Turquía: después de todo un siglo de laicidad instaurada por el fundador Atatürk, la experiencia se ha visto frustrada en los últimos lustros,
con la llegada del islamista Partido Justicia y Desarrollo al poder.

Waleed Saleh analiza las aportaciones de más de cincuenta librepensadores musulmanes de distintos ámbitos. La mayoría son de espíritu laico y opositores de los regímenes políticos de sus respectivos países. Culturalmente, son intelectuales innovadores y creativos. A cada uno de ellos la un breve recorrido por su pensamiento y sus contribuciones dentro la especialidad que desarrolla o ha desarrollado. Al mismo tiempo, la obra hace un riguroso escrutinio y examen de la postura permanente del islam ortodoxo en contra de los librepensadores, y señala las diversas persecuciones que han venido sufriendo: acusaciones de herejía y apostasía, persecución a nivel religioso y político, restricción de la libertad en temas de investigación y expresión, expulsión de los lugares de culto y de los cargos públicos, censura de sus libros, exilios, divorcios forzados, detenciones, juicios y encarcelamientos, amenazas, sentencias de muerte, ejecuciones… Nos da también respuestas: aquellas que proporcionan los defensores a ultranza de la fe islámica, generalmente enemigos de la laicidad y del librepensamiento en
el islam.

A través de Libre pensamiento e islam, Waleed Saleh quiere romper el muro del silencio y rechazar los estereotipos establecidos en el ámbito académico y cultural respecto a la inexistencia de argumentos, de espíritu crítico y de libertad de pensamiento dentro del mundo musulmán. Esta refutación está justificada e indudablemente cambiará actitudes, al menos en el ámbito académico, para dar lugar al reconocimiento de la inestimable aportación de un buen número de escritores de la esfera islámica, que luchan por los derechos humanos, la democracia, el pluralismo político, la laicidad del Estado, la separación entre el culto y la política, etc. Escritores que abogan por la visión crítica en vez del conformismo y las justificaciones, con el fin de preservar la verdadera historia del islam y restituir su auténtico valor con miras a alcanzar el cambio.

Hablando del islam actual, Waleed Saleh confirma la aparición de voces que reclaman la modernización y la reconciliación con el presente; otras, piden restringir y reglamentar el poder de las entidades religiosas, puesto que algunas de ellas manipulan la religión al servicio de los gobiernos e incluso emiten fatwas conforme a sus propios deseos. El autor piensa que nadie tiene la autoridad para instituir o dictaminar en temas de religión, independientemente de su posición o afiliación. Sin embargo, todavía sigue habiendo personas que se otorgan esta función y se otorgan el papel de representar a Dios en la tierra. Varios sultanes, reyes y jefes de gobierno han manipulado la religión a su favor y la han utilizado para legitimar su autoridad absoluta sobre sus pueblos. También han difundido entre sus súbditos la idea de que cualquier persona dotada de inteligencia y alerta es un infiel, mientras que el torpe, perezoso y con tendencia a la inactividad es un buen súbdito; que aquellos que reivindican sus derechos son corruptos, mientras que los que renuncian a sus intereses legítimos son unos sumisos, y que la denuncia es una desviación del camino recto.

Librepensamiento e islam se detiene también en los orígenes del estado islámico –al-Shi‘a–, así como en las razones que llevaron a que el califato (jilafa) dejara de ser una designación por parte de la umma islámica para convertirse en una sucesión hereditaria. Este hecho se remonta a la época omeya, en el primer siglo de la hégira, cuando el gobierno se ha convertió en un derecho legítimo, e incluso en un derecho divino. Refiriéndose a la historia de los Estados musulmanes, Waleed Saleh expone el caso de los otomanos, que crearon escuelas religiosas cerradas para protegerse de los vientos de cambio, reforma e innovación que se dieron en el vecino continente europeo.

Entre las figuras representativas del librepensamiento dentro del mundo musulmán, la obra de Waleed Saleh dedica especial interés al jurista y activista político del siglo XIX, Muhammad ‘Abduh (1849 – 1905), quien intentó promover una visión más moderna del islam al ver que el Renacimiento europeo solo fue posible cuando la religión se separó del Estado. Esta opinión fue –y sigue siendo– compartida por muchos de los proclamadores de las reformas hacia la laicidad, entre ellos el mismo Waleed Saleh. Otra de las figuras la representa el sirio Sadiq Jalal al-Azm (1934-2016), para quien la experiencia del Estado de Atatürk en Turquía es un modelo a seguir por el mundo árabe para implantar la laicidad. Piensa que es posible conciliar el islam y la laicidad, la democracia y la modernidad. Esta opción no debería considerarse algo superfluo sino un asunto vital para la vida de las sociedades árabes, para su presente y su futuro.

Varios son los ejemplos que Waleed Saleh expone en esta obra como modelo del intelectual árabe y musulmán que ha intentado difundir el espíritu del librepensamiento en su entorno, pero que ha resultado criticado, mal entendido, disuadido, y hasta acusado de blasfemia y ateísmo. Los hay que han sido incluso encarcelados y expulsados de la comunidad. Uno de ellos es Nasr Hamed Abu Zayd (1943-2010), investigador y profesor de Estudios Árabes e Islámicos en las universidades del Cairo y Leiden. Su tesis fundamental gira en torno a la necesidad de liberarse de los textos sagrados, especialmente de las restricciones que impone el Corán.

Librepensamiento e Islam focaliza también a un grupo de pensadores que critican la laicidad y arguyen que no es la solución para las sociedades musulmanas, ya que es fruto del mundo occidental, quien conoció conflictos entre ciencia y religión y pasó por circunstancias especiales que no tienen nada que ver con las condiciones de las comunidades musulmanas y sus contextos. En Marruecos –a modo de ejemplo– algunos creen que la laicidad y el islam son dos mundos totalmente incompatibles. Esa es la opinión de Mustafa Baho, un clérigo que critica a los laicos por considerase musulmanes y al mismo tiempo pensar que la laicidad no se opone a la religión ni la niega, sino que simplemente la separa de la política. Baho ve en ellos unos presuntos musulmanes, que dicen esto para evitar la confrontación. Según él, se autodenominan musulmanes simplemente porque crecieron en un entorno musulmán, o por desconocer el verdadero significado del islam y de la laicidad.

Al final, Librepensamiento e islam concluye señalando la experiencia de Turquía con la laicidad, una experiencia que se vio debilitada a partir de la década de los setenta del siglo XX, al caer el Partido Democrático y sucederle el Partido de la Justicia con su política de reislamización. El líder del partido por entonces, Süleyman Demirel, recurrió a las alianzas con las fuerzas aristocráticas y liberales, además de los grupos religiosos conservadores, especialmente con los jeques de las cofradías que seguían teniendo una gran influencia a pesar de su prohibición. Esta alianza fue una respuesta al incremento de la fuerza de los grupos marxistas y de izquierda en aquellos años. Waleed Saleh trata el tema de la violencia y la ve como una medida utilizada por los islamistas contra el régimen que los denigró, y da ejemplos. Muchos opositores y críticos del islam han sido eliminados, pero a pesar de todo esto, el islam en Turquía ha sido un islam moderado. A pesar de los intentos de Reçep Tayyip Erdogan y su partido Justicia y Desarrollo, para introducir modificaciones en la Constitución turca relativas a las libertades públicas, los derechos de los niños y las mujeres, el poder del ejército y la justicia…, en las elecciones legislativas de 2015 perdió la mayoría absoluta que tenía en el Parlamento, y que había mantenido durante 13 años.

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